Desde el 2003, ciudades como Medellín, Cali y Bogotá, han sido testigos del problema que presenta el tener a personas vendiendo en espacios públicos, diferentes productos generando dificultades para el uso y vivencia. En la actualidad, esto vuelve hacer un centro de atención y de bastante discordia, debido a la ocupación de las calles que transitamos todos los días. Sin embargo, todo esto presenta una disyuntiva de quién tiene la razón y qué se puede hacer para mejorar.
El Proyecto de Ley aprobado en el Congreso de la República (que se encuentra a la espera de la firma presidencial), evidencia que las ventas en espacio público de las ciudades colombianas, no son más que la manifestación de las precarias condiciones de empleo de una gran cantidad de ciudadanos colombianos, pero que sólo ha sido leída por los congresistas, como un obstáculo físico a la circulación vehicular y no como lo que debe ser: un problema social.
Sin embargo, desde hace más de 30 años, los vendedores ambulantes han sido un elemento que queramos o no, hacen parte de nuestra nacionalidad. Son muchas las personas que por causa de desplazamiento o en algunos casos increíbles, por el ocio, han perdido todo. Ahora, estamos frente a los que sobreviven para “poder llegar al otro día” como dicen ellos; basta con echar un vistazo a las principales calles de Bogotá, en este caso en el sector de chapinero, un lugar en donde el comercio es cada vez más grande; la desesperación juega un papel importantísimo en cada persona, que a diario se detiene a vender juguetes, ropa, comida, entre otros artículos de interés común. Así mismo, chapinero desde siempre, se ha caracterizado por ser un lugar comercial gracias a las empresas. Entre las más importantes a lo largo del tiempo, encontramos la ETB o los supermercados como ONLY, que han dado un aporte para su vivir. Sin embargo, todo esto ha generado un punto de quiebre entre la policía y estos vendedores, en donde muchas veces ha llegado hasta riñas por definir quién tiene la razón.
La cultura viene siendo desde luego uno de los factores más importantes que los rodean, ya que la llegada de etnias a su territorio, ha generado una evolución transformista, para los antiguos como para los nuevos vendedores, se meditará acerca de sus expresiones corporales, junto con la institucionalidad de la ilegalidad, para llegar de las formas más neutrales a las dos partes.